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La nueva ley de protección de datos y su impacto en la comunicación de las organizaciones

Natalia Cabot
25 de Mayo de 2018

Al principio, centrábamos nuestros esfuerzos en conseguir datos sobre nuestros consumidores, usuarios y clientes. Con la llegada del bigdata, hemos vivido el tracking constante, la precisión del dato y el auge de la comunicación personalizada. Las bases de datos se han convertido en el bien más preciado de las organizaciones. El negocio de los datos personales se ha llevado al límite, hasta despertar a las masas y provocar la reacción de los organismos reguladores. Tal vez hayamos sobrepasado algunos límites, porque ahora la ley se refuerza en proteger la privacidad de los ciudadanos europeos.

Hoy, 25 de mayo de 2018, entra en vigor el nuevo reglamento de protección de datos de la Unión Europea. La GDPR (por sus siglas en inglés) es una ley que exige aplicar una serie de buenas prácticas y procedimientos a toda empresa, marca o plataforma que capte datos de terceros. Aunque esta ley lleva en vigor desde 2016, se concedió un periodo de gracia de dos años para que las empresas pudieran adaptarse progresivamente. Sin embargo, el plazo finaliza hoy y la entrada en vigor del nuevo reglamento pilla a muchas empresas desprevenidas.

El objetivo es que el usuario final esté más protegido y tenga un mayor control sobre sus datos, ya que la nueva ley fomenta la transparencia, las buenas prácticas y el consentimiento de los usuarios. Sin embargo, visto desde la perspectiva opuesta, asegurar el cumplimiento total del nuevo reglamento supone un trabajo extra.

 

¿Cómo afecta el nuevo RGDP a la comunicación de las organizaciones?

Desde el punto de vista de la comunicación, adaptarse a esta nueva forma de tratamiento de datos implica de pleno a todas las empresas que hacen email marketing.

En el corto plazo, la GDRP afecta directamente a la gestión de los contactos de cualquier base de datos e implica un riesgo de pérdida de contactos, por la no renovación de los permisos. Las organizaciones rezagadas siguen intentando renovar las autorizaciones de sus usuarios, pero es posible que pierdan contactos durante el proceso.

Sin embargo, en el largo plazo, este cambio generará un impacto positivo en el sector del email marketing. Se prevé un incremento de la efectividad y la rentabilidad de las campañas de email marketing, sobre todo debido a la transparencia y a la voluntad expresa de la persona, que aprueba y consiente ceder sus datos con un fin concreto. En el futuro, las bases de datos serán menos voluminosas, pero mucho más eficientes.

 

¿Qué es importante tener en cuenta?

Captación de contactos

Abandona las estrategias basadas en emails capturados o comprados. Ya no puedes hacer campañas de emailing basadas en bases de datos de terceros, ya que necesitas que el usuario dé consentimiento directamente a tu empresa.

Consentimiento

A la hora de recopilar contactos (y datos) para nuestra base de datos, debes hacerlo con una finalidad específica. Además, el consentimiento solo aplica al tipo de emails a los que el usuario se ha suscrito explícitamente. El usuario debe poder decidir qué tipo de información autoriza recibir: envío de newsletters, envío de informaciones comerciales, envío de promociones, etc.

La nueva directiva fortalece los derechos del consumidor, incluyendo el derecho a eliminación de todos los datos o cancelación de las suscripciones, los derechos de portabilidad (llevarse los datos) y la limitación del tratamiento.

Protección al menor

Las empresas que venden productos o servicios enfocados a menores, como son el caso de videojuegos, aplicaciones o juguetes deberán obtener el consentimiento de al menos uno de los dos progenitores para recabar datos acerca de sus gustos, preferencias o intereses. Además, la información facilitada deberá tener un lenguaje aún más claro, sencillo y transparente.

Conservación de los datos 

Esta ley no contempla unas medidas detalladas, claras y explícitas sobre cómo guardar las pruebas acerca de cómo han recopilado esos datos y el consentimiento para almacenar y tratar los mismos. Lo que sí detalla, es que el responsable deberá determinar en sus cláusulas el plazo de conservación de los datos de los afectados.