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Personal Branding: el control de tu propia identidad

Salvador Solé
7 de Agosto de 2015

Probablemente alguna vez habrás escrito tu nombre en Google para ver  que se dice de ti. Si no estás suficientemente satisfecho con el resultado de la búsqueda, ponte a trabajar.

El rastro que deja nuestra presencia digital es cada vez más importante hoy en día, independientemente de la situación profesional en la que nos encontremos.

Si estas  buscando trabajo, un buen currículum en Linkedin se hace muy necesario, ya que es una muy buena fuente de información para reclutadores profesionales o para las empresas que desean incorporar más recursos humanos y talento. Si eres abogado, economista o gestor cultural, por ejemplo, tu trabajo vive, entre otras cosas, de la credibilidad y reputación que generas en el mercado o en tu entorno. Si quieres que aumenten, es bueno que dejes constancia del conocimiento que gestionas, ya sea personal o el de tu empresa o bufete.

Si ya estás en una empresa y quieres promocionarte o quieres significarte por dedicarte a otro tipo de actividad fuera de ella (crítico de conciertos, experto en cocina, etc.) es muy recomendable que pongas en marcha una estrategia que te permita generar notoriedad en tu entorno.

Cuando hablamos de la marca personal o personal branding, hablamos de cómo generar notoriedad en nuestro entorno.

Como para ello lo primero que habremos de definir es a que entorno queremos impactar, se hace necesario definir una estrategia, a través de la cual y mediante la puesta en práctica de las acciones oportunas, podamos llegar a los colectivos o targets deseados.

Hablar de personal branding es, conceptualmente, hablar de dentro o desde dentro hacia fuera. Es decir, debemos identificar las potencialidades que poseemos, tanto las de carácter profesional como las personales, e intentar proyectarlas hacia afuera. Esto nos permitirá ser auténticos y nuestro mensaje siempre será creíble.

A la hora de abordar la estrategia,  debes tener en cuenta las herramientas que vas a utilizar,  cómo y cuándo la vas poner en práctica y en qué plataformas te vas exponer.

Si vas a abrirte perfiles en las redes sociales, piensa cuáles y porqué. Piensa como te imaginas gestionando tu marca personal dentro de seis meses, y si es factible el esfuerzo y la disciplina que tendrás que invertir durante este tiempo para que tu estrategia se cumpla. Al principio, es mejor ir poco a poco y no intentar abarcar demasiado, o más de lo que estés dispuesto a cumplir. No hay nada más contraproducente que generar expectativas en tu entorno y después no cumplirlas.

Si no dispones de blog, busca plataformas donde puedas exponer tu opinión o tus proyectos. Realiza discursos o charlas en directo para reforzar tu imagen. Dinamiza tu actividad de networking. Organiza talleres o genera actividades conjuntamente con otras organizaciones. Se activo.

Cada uno debe tener su propia estrategia, en función de la dimensión que se le quiera dar a nuestra marca personal, pero siempre siguiendo pautas de comportamiento que nos hagan ser coherentes con nuestro mensajes, que nos permitan compartir nuestro conocimiento e interactuar con nuestro entorno.

Ciertamente, cuando nos exponemos públicamente y tenemos un papel más activo en nuestra sociedad, somos conscientes que empezamos a perder el anonimato, pero por otra parte, no hay nada mejor que seas tú mismo quien pueda llegar a tener el control de tu propia identidad.