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El reto: gestionar la comunicación de la Responsabilidad Social Corporativa

Tania Empez
22 de Marzo de 2016

En un mercado, globalizado, donde el consumidor es cada vez más sensible y exigente y los diferentes stakeholders son verdaderos grupos de presión en el desarrollo de una organización, se entiende que no haya cabida para las empresas que no son socialmente responsables.

Comprarías una camiseta con la sospecha de que ha sido confeccionada por un niño asiático, bajo un sistema de producción que podríamos decir esclavista? Pondrías a tu comedor un sofá fabricado por una empresa que tiene vínculos con el tráfico de drogas? Si lo supieras, contratarías los servicios de un proveedor que tuviera una política de desigualdad salarial entre sus empleados? Muy probablemente, tu respuesta, como la de la mayoría de los consumidores, será no, porque son ejemplos que vulneran el código ético de nuestra sociedad y que, afortunadamente, están reguladas por el sistema legal.

Pero, una empresa socialmente responsable va más allá de lo que marca la ley. Ser responsable con la sociedad supone introducir, voluntariamente, valores de mejora social y económica que, a pesar de favorecer la competitividad, promueven, a la vez, un desarrollo sostenible, integrando en la definición de sus operaciones comerciales y en las relaciones con sus interlocutores, las preocupaciones sociales y medioambientales de su entorno.

Afortunadamente, son muchas las empresas que llevan la RSC en su propio ADN, pero son muy pocas las que rentabilizan esta realidad. ¿Por qué? Porque no todas saben explicarlo y sus públicos externos desconocen que en todas y cada una de sus decisiones estratégicas se aplican criterios de sostenibilidad, de respeto por el medioambiente o de protección e influencia positiva en la sociedad. Y ese es el gran reto de la RSC: saber comunicar, de manera efectiva, que somos una empresa que trabaja respetando y protegiendo nuestro entorno y nuestra sociedad sin comprometer el desarrollo de generaciones futuras.

Comunicar estratégicamente la RSC supone crear una excelente herramienta para mejorar la imagen y para posicionar la marca, asociándola a valores atractivos que permiten aumentar la facturación y fidelizar a los clientes. Conocer que una empresa tiene una estrategia de RSC también favorece un mayor nivel de implicación de los trabajadores y potencia una alta notoriedad en la opinión pública, fortaleciendo la valoración ciudadana respecto a la empresa.

El plan de comunicación de una empresa debe ser sensible a este atributo y trabajar siempre desde la definición de un relato argumental que ponga en valor la implicación del negocio con la RSC. Reforzar la imagen de marca de empresas, corporaciones o instituciones, a través de mensajes claros en todas y cada una de las plataformas y recursos comunicativos, ya sean offline u online, y el diseño y la implementación de iniciativas de con valor añadido, posicionan la marca y la diferencian de sus competidores, potenciando el impacto, la percepción y valoración social de estas acciones en la opinión pública, el consumidor y también en el ámbito empresarial. ¿Por qué no hacerlo?