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La rueda de prensa, ¿funciona?

Rosario Santamaría
27 de Julio de 2018

La primera rueda de prensa de la historia fue la del presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, en 1913. Dado que han transcurrido más de cien años desde entonces, vale la pena preguntarse si la rueda de prensa sigue siendo una técnica óptima de relaciones públicas hoy en día.

La rueda de prensa es un recurso externo de las relaciones públicas que va dirigido a los medios de comunicación. Consiste en invitar a los periodistas para que cubran una determinada explicación, por parte de uno o varios portavoces que presentan las novedades de un producto, un estudio, etc. y a quienes, después, podrán preguntar lo que consideren oportuno.

Normalmente, la rueda de prensa suele iniciarse con el envío de la convocatoria (por parte de la empresa, organización, particular…) por e-mail a los periodistas, facilitándoles los datos del encuentro (especificando día, hora, lugar, datos de contacto…), la posterior confirmación para saber si estos acudirán al evento, la celebración de la rueda de prensa en sí y, por último, la entrega de una nota de prensa con la información más destacada.

Hay distintos tipos de ruedas de prensa que aún tienen muy buena acogida por parte de los medios de comunicación. Una es, precisamente, la rueda de prensa que organizan los miembros del gobierno y/o los partidos políticos. Otra rueda de prensa exitosa es la de la presentación de películas, en la que los actores y el director se reúnen para dar a conocer una nueva filmación a los periodistas convocados. Este tipo de presentación también tiene gran aceptación para dar a conocer próximas obras de teatro, conciertos y otro tipo de eventos culturales. La tercera es la que realizan los entrenadores y jugadores de fútbol, que suelen hacerse en las salas de prensa de los clubes con un gran despliegue de patrocinadores detrás y que puede ampliarse a otros deportes como el tenis o el baloncesto. Otra convocatoria de éxito es la que organizan corporaciones e instituciones cuando dan a conocer sus resultados económicos o la que cuenta con algún famoso como reclamo informativo.

El resto de ruedas de prensa tienen su complejidad. Primero, porque hay pocos periodistas en las redacciones y apenas se mueven de delante del ordenador, a no ser que haya algo “realmente importante” que cubrir. Segundo, porque si ese “algo importante” es la convocatoria de una empresa anunciante, puede ser que acudan los compañeros de publicidad en su lugar, por lo que más que una rueda de prensa parece una “rueda de comerciales”. Y, tercero, porque hay otro público floreciente que acude a estos encuentros: los blogueros e influencers, que en la mayoría de las ocasiones tienen más disponibilidad para asistir y a quienes precisamente les favorece, ya que llenan sus redes sociales de contenido que les da visibilidad (aunque cada vez son más los que quieren cobrar por su asistencia y posterior colaboración).

Asimismo, si la compañía, organización… en cuestión no pone publicidad en ningún medio, ni tiene una noticia de gran envergadura ni tampoco cuenta con la imagen de ningún famoso, tal vez deba plantearse otra acción de relaciones públicas para atraer a los periodistas. O bien, contratar a una agencia de comunicación para que diseñe una estrategia a medida. Más de cien años después de la celebración de la primera rueda de prensa, está claro que el ideal surrealista se impone y que prima “la imaginación al poder”.