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Elaborar un dosier informativo, ¿por dónde empiezo?

Marta Avellaneda
19 de Abril de 2018

La mente del periodista se estructura de una forma determinada. Observa la vida desde una perspectiva diferente: resolviendo preguntas, contextualizando las acciones, valorando la credibilidad de los emisores de los mensajes y aventurando las consecuencias de las decisiones, entre otras particularidades.

Igual que en otras profesiones vocacionales, como en el campo médico, no se trabaja de periodista sino que se es periodista. Un periodista no se dedica al periodismo, se siente periodista, y es esta particular visión la que aplica a todos los aspectos de su vida.

Para captar su atención, pues, se debe entenderle y, por consiguiente, estructurar la información en base a su enfoque y dando respuesta, de forma prioritaria, a sus intereses principales. Aquí es donde reside la importancia de los dosieres informativos.

Un dosier informativo es un documento que recoge las principales variables informativas de un hecho o iniciativa que pueden despertar interés a los periodistas. Debe responder a las preguntas básicas de qué, cómo y por qué pero también es aconsejable que contenga información de contextualización y de las consecuencias más inmediatas del hecho en cuestión.

Es importante que el dosier informativo, igual que una nota informativa, proporcione un argumento “objetivo” para cada afirmación. Si se explica, por ejemplo, que se trata de un producto pionero en el mercado se tienen que detallar aquellas características que le otorgan este carácter específico. Quedan lejos, pues, las afirmaciones vagas, imprecisas o sugerentes, más propias del lenguaje publicitario.

Su organización informativa debe ser clara y funcional, más que excesivamente cargada. Lo importante para el periodista es el contenido y no tanto el continente. Un diseño cuidado será de agradecer en la medida que facilite la comprensión de la información y la relación que cada detalle tiene con el precedente y posterior.

Al final del dosier es aconsejable que se detalle un contacto para más información por si el periodista quiere profundizar en algún aspecto concreto o contactar con un portavoz de la iniciativa o empresa en cuestión.

Debemos tener claro que no todos los temas son susceptibles de ser “vendidos” a través de un dosier informativo. Esta herramienta comunicativa suele funcionar cuando hay mucho material para explicar como en el caso de tratarse del resultado de un largo proceso o de una iniciativa compleja o con múltiples variables.

Conseguir el enfoque periodístico de nuestro dosier es la principal dificultad para elaborarlo con éxito. Para vencerla, tenemos dos opciones: o nos ponemos las gafas periodísticas o ponemos a un periodista en nuestra vida. A mí me gustan las dos opciones porque creo que las dos aportan ventajas considerables.

¿A qué esperas para empezar tu dosier?